La Paloma Real

 

Narruddin llegó a ser primer ministro del rey.

En cierta ocasión, mientras deambulaba por el palacio, vio por primera vez en su vida un halcón real.

Hasta entonces, Naruddin jamás había visto semejante clase de paloma.

De modo que tomó unas tijeras y cortó con ellas las garras, las alas y el pico del halcón.

“Ahora pareces un pájaro como es debido”, dijo. “Tu cuidador te ha tenido muy descuidado”.

¡Ay de las gentes religiosas que no conocen más mundo que aquel en el que viven y no tienen nada que aprender de las personas con las que hablan!

El Pequeño Pez

 

“Usted perdone”, le dijo un pez a otro, “es usted más viejo y con más experiencia que yo y probablemente podrá usted ayudarme.

Dígame: ¿dónde puedo encontrar eso que llaman Océano? He estado buscándolo por todas partes, sin resultado”.

“El Océano”, respondió el viejo pez, “es donde estás ahora mismo”.

“¿Esto? Pero si no es más que agua…

Lo que yo busco es el Océano”, replicó el joven pez, totalmente decepcionado, mientras se marchaba nadando a buscar en otra parte.

Se acercó el Maestro, vestido con ropas sannyasi y hablando el lenguaje de los sannyasi: “He estado buscando a Dios durante años.

Dejé mi casa y he estado buscándolo en todas partes donde Él mismo ha dicho que está: en lo alto de los montes, en el centro del desierto, en el silencio de los monasterios y en las chozas de los pobres”.

“¿Y lo he encontrado?, le preguntó el Maestro.

“Sería un engreído y un mentiroso si dijera que sí. No; no lo he encontrado. ¿Y tú?”.

¿Qué podía responderle el Maestro? El sol poniente inundaba con sus rayos de luz dorada. Centenares de gorriones gorjeaban felices en el exterior, sobre las ramas de una higuera cercana.

A lo lejos podía oírse el peculiar ruido de la carretera. Un mosquito zumbaba cerca de su oreja, avisando que estaba a punto de atacar…

Y sin embargo, aquel buen hombre podía sentarse allí y decir que no había encontrado a Dios, que aún estaba buscándolo.

Al cabo de un rato, decepcionado, salió de la habitación del Maestro y se fue a buscar a otra parte.

Deja de buscar, pequeño pez. No hay nada que buscar. Sólo tienes que estar tranquilo, abrir tus ojos y mirar. No puedes dejar de verlo.

El Canto del Pájaro

 

Los discípulos tenían multitud de preguntas que hacer acerca de Dios.

Les dijo el Maestro: “Dios es el Desconocido y el Incognoscible. Cualquier afirmación acerca de Él, cualquier respuesta a vuestras preguntas, no será más que una distorsión de la Verdad”.

Los discípulos quedaron perplejos: “Entonces, ¿por qué hablas sobre Él?”.

“¿ Y por qué canta el pájaro?”, respondió el Maestro.

El pájaro no canta porque tenga una afirmación que hacer. Canta porque tiene un canto que expresar.

Las palabras del alumno tienen que ser entendidas. Las del Maestro no tienen que serlo. Tan sólo tienen que ser escuchadas, del mismo modo que uno escucha el viento en los árboles y el rumor del río y el canto del pájaro, que despiertan en quien lo escucha algo que está más allá de todo conocimiento.

Fábula de la Cigarra y la Hormiga

Había una vez una cigarra y una hormiga que reaccionaron distintamente al verano.

La primera se propuso disfrutar de lo lindo de la agradable estación, y en tal sentido se la pasaba jugando, riendo, cantando y descansando, mientras que la segunda trabajaba arduamente, acumulando provisiones para tiempos más duros.

Cada día del período estival era lo mismo. La cigarra disfrutaba y la hormiga trabajaba.

Sin embargo, las estaciones se suceden unas a otras y el verano fue dando paso al otoño, cuando la vegetación cede y los alimentos que la primavera y el verano ponen a disposición de todos empiezan a escasear.

Poco a poco esto fue ocurriendo, pero para cuando la juguetona cigarra se dio cuenta, ya era muy tarde; no le quedaba alimento alguno.

Entonces recordó que la hormiga se había aprovisionado bien para las estaciones duras y le pidió que le dejara acompañarla y disfrutar de sus provisiones. Molesta por el descaro, la hormiga le reprochó a la cigarra y le dijo:

-Acaso no viste cuán duro trabajé mientras tú solo jugabas y reías. ¿Cómo te atreves a pedirme tal cosa? Además, en mi casa no hay sitio para ti como bien puedes ver por el tamaño.

De esta forma la cigarra comprendió lo tonta que había sido. Su actitud perezosa y su falta de previsión le impedirían pasar felizmente el otoño y el invierno, para los que aún no tenía un refugio seguro.

Otra versión de La cigarra y la hormiga

Acontecía el verano en el bosque, y todas las criaturas vivían felices de despertar cada mañana bañadas con los rayos del Sol. La yerba era de un verde radiante, las flores mostraban colores hermosos y el agua de los ríos corría con alegría hacia el mar. La cigarra, también se alegraba de celebrar cada mañana el rocío de las plantas y los rayos del Sol. Desde bien temprano en la mañana, entonaba melodías hermosas y así continuaba hasta la llegada de la tarde, e incluso en la noche.

Tanto cantaba la cigarra que los animales del bosque se alegraban con sus melodías y caminaban de un lado al otro bailando al compás de la música. Sin embargo, una pequeña hormiga que habitaba cerca del lugar, apenas tenía tiempo para detenerse a disfrutar las canciones de su compañera la cigarra. Trabaja tanto la hormiga recogiendo alimentos, que desde que amanecía bien temprano hasta que el Sol se ocultaba en el horizonte, no paraba nuestra amiga de buscar provisiones.

“¿No piensas parar un segundo, amiga adorada?” – le dijo la cigarra a la hormiga al verla tan esforzada. “El verano no durará para siempre, querida compañera. Pronto llegará el invierno y debo estar preparada. Tú también deberías hacer lo mismo”. Pero la cigarra no hizo más que reírse con estruendosas carcajadas mientras que la hormiga continuaba transportando frutas y granos al interior de su casita.

Así pasaron los días, las semanas y los meses. La hormiga jamás se detuvo un instante, pero la cigarra continuaba cantando con alegría y despreocupación. Al cabo de un tiempo, comenzó a sentirse un aire frío que bajaba de las montañas, los rayos del Sol no eran tan fuertes y la yerba había perdido su brillo. El invierno había comenzado, y lo que antes era frescura y luz, ahora se convertía en un ambiente gris y muy frío.

La cigarra ya no cantaba tanto como antes, y cuando llegó la noche, la nieve inundó el bosque y repletó las ramas de los árboles sin hojas. Cansada de tanto caminar y sin encontrar un buen refugio, la cigarra llegó a la casa de la hormiguita apartando los copos de nieve del lugar. Con gran esfuerzo tocó en la puerta de su amiga, y como el sonido del viento frío era insoportable, gritó con todas sus fuerzas:

“Amiga mía, por favor. Estoy desvanecida por la fatiga y por el hambre, mi cuerpo no aguantará tanto frío y temo que pueda morir congelada. Ayúdame, necesito comer algo y resguardarme. ¡Por favor!”. Pero la hormiga no le prestó atención a los sollozos de la cigarra, y después de oír durante un tiempo sus plegarias, se acercó a la puerta y le dijo:

“Lo siento, amiga cigarra. Yo trabajé con gran esfuerzo para reunir comida y protegerme del frío, y mientras tanto, ¿Tú qué hacías? ¿En qué empleaste tu tiempo mientras el verano aún era bondadoso?”

“Pues yo cantaba y cantaba acompañada de los rayos del Sol. Era muy feliz, pero ahora ya no tanto”.

“Entonces, si te dedicaste a cantar todo este tiempo bajo el Sol, ahora te toca bailar al compás del frío. Eso le pasa a los holgazanes como tú”.

Y dicho aquello, la hormiguita se alejó de la puerta para continuar con su cena y disfrutar del calorcito tan agradable que le brindaba su casita. ¿Y la cigarra? Pues no tuvo más remedio que pasar un duro invierno rodeada de nieve, pero estamos seguros que aprendió su lección de una vez y por todas.

Es así, queridos amigos, el tiempo es oro y debemos saber aprovecharlo. No lo desperdicien.

 

Fuentes: https://www.chiquipedia.com/fabulas-infantiles/fabulas-largas/la-cigarra-y-la-hormiga/

Fábula del León y el Ratón.

 

Después de un largo día de caza, un león se echó a descansar debajo de un árbol. Cuando se estaba quedando dormido, unos ratones se atrevieron a salir de su madriguera y se pusieron a jugar a su alrededor. De pronto, el más travieso tuvo la ocurrencia de esconderse entre la melena del león, con tan mala suerte que lo despertó. Muy malhumorado por ver su siesta interrumpida, el león atrapó al ratón entre sus garras y dijo dando un rugido:

– ¿Cómo te atreves a perturbar mi sueño, insignificante ratón? ¡Voy a comerte para que aprendáis la lección!

El ratón, que estaba tan asustado que no podía moverse, le dijo temblando:

– Por favor no me mates, león. Yo no quería molestarte. Si me dejas te estaré eternamente agradecido. Déjame marchar, porque puede que algún día me necesites –

– ¡Ja, ja, ja! – se rió el león mirándole – Un ser tan diminuto como tú, ¿de qué forma va a ayudarme? ¡No me hagas reír!.

Pero el ratón insistió una y otra vez, hasta que el león, conmovido por su tamaño y su valentía, le dejó marchar.

Unos días después, mientras el ratón paseaba por el bosque, oyó unos terribles rugidos que hacían temblar las hojas de los árboles.

Rápidamente corrió hacia lugar de dónde provenía el sonido, y se encontró allí al león, que había quedado atrapado en una robusta red. El ratón, decidido a pagar su deuda, le dijo:

– No te preocupes, yo te salvaré.

Y el león, sin pensarlo le contestó:

– Pero cómo, si eres tan pequeño para tanto esfuerzo.

El ratón empezó entonces a roer la cuerda de la red donde estaba atrapado el león, y el león pudo salvarse. El ratón le dijo:

– Días atrás, te burlaste de mí pensando que nada podría hacer por ti en agradecimiento. Ahora es bueno que sepas que los pequeños ratones somos agradecidos y cumplidos.

El león no tuvo palabras para agradecer al pequeño ratón. Desde este día, los dos fueron amigos para siempre.

MORALEJA:
– Ningún acto de bondad queda sin recompensa.
– No conviene desdeñar la amistad de los humildes.

 

Valiente Granja de Cocodrilos

Un grupo de turistas al visitar una granja de cocodrilos fueron llevados a una estructura flotante en medio de una laguna rodeados de estos peligrosos animales.

El dueño de la granja de cocodrilo lanzó un desafío a todos sus invitados: «Quien se atreva a saltar, nadar hasta el borde y sobrevivir, será galardonado con 1 millón de dólares».

El silencio fue ensordecedor y nadie se atrevió a moverse.
De repente, un hombre saltó al agua.

Desesperadamente nadó hacia la orilla mientras era perseguido por los cocodrilos. Con enorme suerte, salió de la laguna llevándose la total admiración de los otros compañeros.


El dueño de la granja de cocodrilos anunció:
«Increíblemente tenemos un valiente ganador». Después de cobrar su recompensa y que todo había terminado, la pareja volvió al hotel. Al llegar el gerente del establecimiento le dijo: Lo felicito, fue muy valiente de su parte saltar.

El hombre contesto: ¡Yo no salté, alguien me empujo!
Su esposa sonrió y fríamente dijo: «Sepalo bien: todo, todo lo que este hombre ha logrado ha sido gracias a que siempre lo he empujado»

Moraleja:

«Detrás de cada hombre exitoso, hay una mujer poderosa…que lo empuja».

La Fábula del Abejarrón y la Abeja

 

Con mucho afán y gran zumbido un día

Iba un Abejarrón picando flores,

A tiempo que venía

A coger materiales una Abeja

Para hacer sus labores.

De ello el Abejarrón le forma queja,

Y haciéndole parar en su carrera,

Enfadado de habló de esta manera:

“Cansado estoy de oír tus alabanzas,

que yo no sé por qué te las tributan

todas son desconfianzas,

y misterios ocultos de tu obra:

si los bienes y males se computan,

parejas van las cargas, nada sobra,

y si das miel y cera en tus panales,

también das picaduras infernales.

Querido, nuestra Abeja le responde,

usted tiene razón, pero yo doy

la utilidad que dar me corresponde,

y aunque imperfecta soy,

por una picadura hago mil bienes;

en nada de esto tienes,

las flores sin provecho

destrozas, los maderos despedazas,

y por mi dardo estrecho,

tú encajas donde puedes dos tenazas.

¿Y no es modo de pensar muy recto,

que el que es útil y tiene habilidades

tal cual es se perdona su defecto?

Pero si son sus gracias falsedades,

Calumnia, robo y vicio sobre vicio,

¿Habrá lugar al mismo beneficio?”

Si el parecer alguno contradice

Téngalas con la Abeja que lo dice.

 

Núñez de Cáceres utiliza la figura del abejorro y de la abeja, para demostrarnos  el cómo los hombres somos intolerables ante los defectos de los demás y se valen de ellos para humillar, pero no se dan cuenta de que las virtudes, aunque pocas, son las que ayudan a construir una sociedad mejor.

 

Fuentes:  https://mieladictos.com/2014/09/16/la-fabula-del-abejarron-y-la-abeja-de-jose-nunez-de-caceres/

Ángeles, Arcángeles y Demonios

Los ángeles son seres espirituales que encontramos presentes en las tres principales religiones monoteístas: el cristianismo, el judaísmo y el islam. Su función es asistir y servir a Dios y en muchas ocasiones ejercer de mensajeros en su relación con los hombres. También se desempeñan como protectores de los seres humanos por mandato divino. En la Edad Media se estableció llamar ángeles a la última categoría de la división de estos seres en 9 “coros” de la que te hablamos en Supercurioso en el artículo: ¿Conoces los 9 tipos de ángeles? En esta ocasión queremos acercarnos más a estas criaturas celestiales y conocer nombres de Ángeles. Los sirvientes de Dios.


Historia de los Ángeles


Los ángeles, según la tradición religiosa, fueron creados por Dios mucho antes que los hombres. El judaísmo los considera hijos de Dios y miembros del consejo divino. Son seres de luz que sirven a Dios y realizan lo que él les ordena. Principalmente sus cometidos son introducir el alma en los niños recién nacidos, recoger la de los difuntos en el momento de la muerte, servir de mensajeros, etc. Se supone que son andróginos y que no comen. Si es necesario para su misión, adoptan forma humana y se dice que son bellísimos.

 

Fragmento Icono ortodoxo siglo XII. Nombres de Ángeles: Miguel y Gabriel.

 

La historia de los ángeles que recogen las principales religiones explica que vivían en el Cielo en armonía y sirviendo a Dios cuando uno de ellos, Lucifer, dominado por la soberbia quiso ser como Dios. Al mando de una hueste de ángeles rebeldes que lo siguieron intentaron tomar su lugar, pero sus compañeros que habían permanecido fieles, los vencieron bajo el mando del arcángel Miguel. Fueron cortadas sus alas, expulsados del cielo y cayeron al abismo: al infierno. Allí Lucifer se convirtió en Satán y representa el mal en todas sus acepciones.

Los Nombres de Ángeles


La palabra ángel nos ha llegado del latín, de la voz “ángelus”, y ésta derivaba de vocablo griego “ἄγγελος” “ángelos” que quiere decir “mensajero”. Si nos ceñimos al concepto de ángel como los seres celestiales que pertenecen a la novena corona de la jerarquía angelical, no son muchos los nombres de ángeles que se conocen. Entre los más habituales, está el propio genérico: “Ángel”.
 

Ángel – El Mensajero
Ariel – “León de Dios” aparece en la Biblia hebrea.
Arariel o Azariel, según el Talmud es el encargado de las aguas de la tierra y se le invoca para tener una buena pesca.
Abathar Muzania –  es  un ángel que se menciona en los escritos de la secta gnóstica de los mandeistas. Pesa las        almas         de     los difuntos y es el ángel de la estrella polar.
Lailah – es el único ángel femenino ya que a pesar de ser andróginos suelen representarse como de sexo masculino. Su nombre significa Noche y según el Talmud ayudó a Abraham.
Puriel – aparece en el apócrifo “Testamento de Abraham” y junto con Dokiel son los encargados de examinar las almas de los difuntos cuando llegan al cielo.


 

Henry Singleton , Ariel en la espalda de un murciélago


Sin embargo, muchos arcángeles, capitanes y líderes de los ángeles, si han merecido la dignidad de tener un nombre propio, recordemos algunos de estos nombres de ángeles de categoría superior:
Nombres de los Arcángeles

La palabra arcángel añade el prefijo “arch” a “angelos” para formar la voz griega αρχάγγελος (archangelos) . Arch significa “el que comanda”, “el que dirige” o “el que lidera”.


Aniel o Hanael, la “Alegría de Dios”, suele representársele vistiendo una túnica verde esmeralda y portando una linterna de color marrón. Es uno de los 7 arcángeles de la tradición judía.
Nuriel – “Fuego del señor”, responsable de las granizadas. A veces se manifiesta en forma de águila y es considerado protector de las embarazadas.
Miguel – Su nombre significa “¿Quién cómo Dios? y fue nombrado príncipe al derrotar al propio Satanás. Entre otros cometidos se encarga del entrenamiento de los ángeles custodios. Si quieres saber más sobre este arcángel, te invitamos a leer el post: El Arcángel Miguel. Todo sobre esta poderosa criatura.
Rafael – Su nombre significa “Dios sana” y es el protector de los novios y también realiza curaciones.
Gabriel – Su nombre quiere decir “fortaleza de Dios” y es el enviado de Dios para llevar mensajes importantes a los seres humanos.
Shamsiel – Es el que vigila a los ángeles caídos. Su nombre significa “Sol de Dios” y gobierna el 4º cielo.
Raguel – representa la justicia y la armonía así como también la venganza y la redención. Su nombre significa “Amigo de Dios”.
Uriel – “Dios es mi luz o Fuego de Dios”, es el guardián de la llave que abrirá la puerta del infierno cuando llegue el fin de los tiempos.
Azrael – “Ayuda de Dios”, para los musulmanes es el ángel de la muerte, pero para la tradición cristiana y hebrea es el encargado de recibir en el cielo las oraciones que envían los hombres.
Sariel – “Misión de Dios”, enseñó a los hombres muchas cosas, entre ellas el calendario lunar.

 

San Miguel Arcángel vence a Lucifer. Guido Reni, (1635)


Ángeles y demonios. Los nombres de los ángeles caídos

Los seres espirituales pertenecientes al mundo angelical se dividen en ángeles y ángeles caídos, aquí tenéis unos cuantos nombres de los que se consideran a la vez ángeles y demonios.


Ángeles caídos :


Abadón o Apolión – El “Destructor”, comanda un ejército de langostas. Para la mayoría de autores está al servicio de las tinieblas, pero algunos creen que puede estar al servicio de Dios.
Dumah – Es una figura que encontramos en la literatura rabínica. Es el ángel de la muerte, con mil ojos, que porta en sus manos una espada ardiente, representa la destrucción.
Gadreel o Gaderel – Se le considera el responsable de engañar a Eva.
Maalik – En la tradición islámica es el encargado del fuego del infierno.
Kushiel – El inflexible, es el que castiga a los hombres en el infierno.
Lucifer – El “Portador de la luz”, es el capitán de los ángeles caídos. El ángel más bello, que por su soberbia fue expulsado del cielo.
Satanás – Para el judaísmo, Lucifer y Satanás son dos entes diferentes. Satanás quiere decir “adversario” en hebreo.

 

El Ángel Caído (1877, Parque del Retiro, Madrid), obra de Ricardo Bellver
 

Fuentes : https://supercurioso.com/nombres-de-angeles-sirvientes-dios/

La Rana Sorda

Un grupo de ranas iban atravesando un bosque y dos de ellas cayeron en un hoyo muy profundo. El resto de las ranas se reunieron alrededor del hoyo. Cuando vieron que éste era muy profundo y que las dos ranas por mas que saltaban no alcanzaban la orilla se empezaron a escuchar rumores y de pronto iniciaron los gritos y les decían a las dos ranas que se dieran por muertas.
Las dos ranas ignoraron los comentarios y siguieron saltando con todas sus fuerzas para salir del hoyo. Las demás ranas siguieron gritándoles que se detuvieran, que se dieran por muertas. Finalmente, una de las ranas empezó a escuchar los gritos de las otras ranas y se dio por vencida. Se dejó caer al suelo y murió.
La otra rana continuó saltando tan fuerte como pudo. Nuevamente el grupo de ranas le gritaron que ya no sufriera intentando salir y que mejor se dejara morir. La rana saltaba más y más fuerte, y más fuerte… hasta que finalmente logró salir. Ella pensó que sus compañeras estaban animándola todo el tiempo y les agradeció el apoyo… Esta rana era sorda y no le era posible escuchar los gritos de las demás.
Moraleja:
Una palabra de aliento a alguien que esta pasando por un mal momento puede reanimarlo y ayudarlo a salir adelante… Una palabra destructiva a alguien que esta pasando por un mal momento puede ser lo único que se necesite para matarlo.

(Fábula oriental)

El Galipote, Leyendas Urbanas

El galipote es el hombre que puede convertirse en animal o en objetos inanimados, como troncos de árboles y piedras, o al que por poderes mágicos han convertido en un animal para diversos fines.

Según la creencia los galipotes son crueles y violentos, de una fuerza tremenda y de una inmunidad increíble a las armas . Otras leyendas aseguran que a estas criaturas solo les gusta hacer maldades a la gente, tales como impedir el paso a caminantes nocturnos, extraviarles el camino o espantarlos en las zonas oscuras.

No pocos parajes del país son tenidos como lugares de galipotes, y cuando es menester atravesarlos el viajero se vale de conjuros y amuletos para ahuyentar a estos seres .

El galipote que se convierte en perro se denomina lugaru. Este vocablo proviene del francés loup-garou, que designa al legendario hombre lobo o lobezno de la leyenda licantrópica universal.

Nuestro lugaru es una herencia de la tradición mágica europea con algunos elementos africanos, y como no hay lobos en el Caribe, es el perro el que la encarna.

Por otro lado, el galipote que camina dando zancadas de gran altura o vuela convertido en ave nocturna, se denomina zangano o zancu. Se cuenta que este ser succiona la sangre de los niños durante las noches y es vinculado a supuestas actividades sexuales con infantes.

Dicen que también puede hacerse invisible. Los conocedores de estos seres, sostienen que solo son vulnerables a la rama de un árbol llamado popularmente «palo de cruz», que tiene que ser cortada un Viernes Santo.

Otros dicen que hay que utilizar un arma blanca que haya sido bendecida con agua y sal, o utilizando la magia atribuida al perro cinqueño.