CACICATO DE MAGUA

Recopilación de Ubaldo Solís,
Tomado como fuente, la obra, “APUNTES PARA LA HISTORIA DE QUISQUELLA” del Dr. Narciso Alberti y Bosch, ilustrada, 1er TOMO (Geología y parte descriptiva,) imprenta El Progreso La Vega, Rep. Dominicana, año 1912, Pág. 37 al 40

Si Santo Domingo es < El Jardín de las Antillas> La Vega es el Jardín de Santo Domingo, y no hay tierras en el mundo más ricas ni más provechosas para sitios de labranzas, que las bellas comarcas situada en el Valle de La Vega. W.M. GABB

El Dr. Alberti Bosch, inicia su segundo capitulo de su obra “APUNTES PARA LA HISTORIA DE QUISQUELLA”, ilustrada, 1er TOMO (Geología y parte descriptiva) de 1912.

La nombrada Vega Real es una intensísima llanura con muy poca elevación sobre el nivel del mar. Comprendía esta Vega una gran parte del antiguo cacicato de Maguá, que según dice el historiador Antonio del Monte y Tejada, quiere significar la llanura donde hay agua y cuya traducción del lenguaje tahino es la verdadera, pues la palabra Maguá está compuesta de dos palabras tahinas mai, palabra hebrea, en caldeo maya agua, agua del océano y gua, palabra hebrea que significa medio centro, por lo que la etimología es de En medio de las aguas

El padre Bartolomé de las Casas aseguraba que corrían por el valle más de tres mil ríos, entre los cuales había doce tan ancho como el Ebro y el Guadalquivir.

Tal teoría ha sido criticadas por historiadores contemporáneos, los cuales han techado de hiperbólica la descripción del padre Las Casas. Considero según el escritor Dr., Alberti Bosch, que unos y otros tienen razón; que los últimos narradores no se han dado cuenta de lo sucedido.

Señalando en su consideraciones el prestigioso galeno y antropólogo. A medida que ha sido emergiendo la isla por ascensiones bruscas e interminable, fue aumentándose el declive del nivel de los ríos, siendo hoy en día mucho mayor su corriente de lo que era anteriormente, lo que ha dado por resultado la disminución de sus cauces, por se sus corrientes más rápidas

Es tan cierto, que muchos veganos me han asegurado, ser el Río Camú, hoy en día menos caudaloso de cuando eran niños y basta fijarse en los antiguos lechos del río y compararlo con los que ahora tiene, para comprender la verdad de lo que dicen mis amigos.

El cambio habido en la topografía, climatología y flora de esta isla durante los más de cuatrocientos años del descubrimiento hasta la fecha (1912), hado como resultado, que los visitadores contemporáneos le haya sorprendidos el contraste entre los visto por ellos y las descripciones de los cronistas del tiempo de la conquista (1)

Y estas transmutaciones topográficas, climatológicas estriba la explicación de muchos acontecimientos históricos y prehistóricos que en la actualidad parecen sobrenaturales e increíbles.

Si esta comarca estaba surcada por tantos ríos. Si lo que es hoy Península de Samaná era antiguamente una isla. Si esta bahía llego con el tiempo hasta lo que es en la actualidad la población de Moca ¿tendría nada de sobrenatural que a esta región se le llamasen el centro o lugar de las aguas?

Me parece, dice, el antropólogo radicado en La Vega, que la etimología de la palabra Maguá, ya sea por llanura donde hay agua, que le da Antonio Marٌía del Monte y Tejada o bien centro de las aguas, que le doy yo. Es la más acertada, que la traducción de la palabra tahina por el idioma hebreo es una de las tantas prueba del origen semítico de los indios quisquíllanos

Cuatro puntos principales hay en el mapa de esta comarca sobre de los cuales debe de fijarse el la atención y son; SANTIAGO, LA VEGA, MACORIS Y EL COMEDERO, los cuales según mi opinión y la de mi amigo el ingeniero Don Zoilo Hemógenes García, fueron puerto del antiguo mar, que ocupaba este valle, la actual Vega

Esta opinión está confirmada por la narración que me hizo el ingeniero de la compañía del ferrocarril de Samaná a Santiago M.W.B. Russlle. Dijote este señor < con el propósito de hacer un puente sobre el Río Camú a cuatro kilómetros de la ciudad de La Vega, y a noventa de la costa, practico varios sondeos a cada lado del Río y a cien pies de profundidad solo encontró légamo habiendo encontrado una capa de ostiones a ochenta pies >
También me dijo este señor que durante diez años fue empleados del ferrocarril, que sobre la cordillera que corre en la parte sur de la bahía de Samaná, se encontraban ostiones y caracoles de mar, lo que es una de las tantas pruebas de que la isla ha ido emergiendo.

De Matanzas a la desembocadura del Río Yuna hay dos canales, a los cuales se le llama Los Esteros, el Grande y el Pequeño, que aún mantienen a la península separada del resto de Isla .

Estos canales son navegables en gran extensión por embarcaciones de cien toneladas, y se dice que el filibustero Cofresí los utilizaba para pasar, en poco tiempo desde el Mar de las Antillas hasta el centro de la isla.

Aún existe entre los Esteros y la desembocadura del Río Yuna, separando la Península de Samaná del resto de la Isla, una ciénega que tiene trece kilómetros de extensión , terreno que va emergiendo y secando, en los cuales se van fomentando potreros.

Existe así mismo al final del valle de La Vega y detrás del Santo Cerro, otra ciénega que ya se ha secado, a la cual llamaban las Tembladeras. (2) < Voy a explicar que son las Tembladeras, lugar situado detrás del Santo Cerro, más allá del Arroyo Colorado y de donde fue fundada la antigua ciudad de La Vega Real.

Parece que al ir emergiendo la Isla y retirándose la bahía de Samaná, quedo una ciénega en el mismo lugar que hoy se llama la Tembladeras
Esta ciénega aislada, formó una laguna, que fue secándose y sobre la cual habían extendidos los árboles sus raíces; haciendo una especies de piso falso encima del agua.

Si una persona percutía allí, sobre de aquel falso piso, se movían y se cimbreaban los árboles del alrededor como sucede con los muebles de una habitación cuando se va andando sobre de un piso que no estas bien afirmado.

La vegetación, el légamo, las conchas, los animales acuáticos, los detritus de todo ese mundo pequeño habitado y la elevación del terreno, todo ha sido secando el lugar y las Tembladeras se han convertidos en tierra de labor donde los campesinos (lugareños) hicieron conucos

Pero le ha sucedido, que al ir a darle fuego a una empalizada o a una tumba, ha ardido todo terreno a consecuencia de haberse formado una turbera (primer periodo del carbón de piedra) en esos terrenos pantanosos y de poco fondo, por el crecimiento y construcción de las plantas y la acumulación de los animales, que viven y mueren en el lugar.

No hay que decir de la fantástica leyenda, que los habitantes de esa comarca han hecho de todos esos fenómenos naturales por que ellos no se los explican.

Toda la extensión que hoy ocupa La Vega Real, fue en un tiempo inmensisima bahía que ido desapareciendo a medida que la Isla ha ido emergiendo, trabajo que no ha terminado, y al irse retirando las aguas fueron cambiando de lugar los puertos y secándose la bahía convirtiéndose en sabanas la que ante ocupaba el agua de mar. La Sabana de Ponton.

Angelina, lugar situado sobre la margen del Río Camú, donde hoy existen ruinas de murallas de piedra seca, (paredes en seco como se hacen en Europa), fue unos de los antiguos puntos de embarque y desembarque, que pusieron en comunicación el Cibao con la bahía de Samaná por el intermedio de los Río Yuna y Camú.

En el diagrama de corte longitudinal del ferrocarril que va desde Sánchez a La Vega, y que para mi lo hizo el ingeniero Zoilo Hemógenes García, podrá verse la elevación sucesiva que va teniendo el terreno a medida que va emergiendo; y en otro diagrama, tomado del mapa de la Isla hecho por el Sr. Robert Schom Burgk, podrá darse una idea de la poquísima elevación que tiene el valle sobre el nivel del mar.

Si a la mayor profundidad que en tiempos anteriores tenían los ríos que surcaban este valle, se agrega el pequeñísimo calado de las embarcaciones de los indígenas (canoas), se comprenderá que la vía fluvial debido ser un gran recurso para la comunicación entre a aquel laberinto de islas y canales.

Los distintos terremotos que asolaron la comarca, las rocas madrepóricas que existen al confín del valle y unos volcanes de bodoque hay junto al lugar llamado las Tembladeras, todo asegura que sigue el proceso de emersión y que el perímetro del valle se va agrandando.

La inmensisima Vega Real es efectivamente un terreno ganado al Mar, rodeado de rocas que aún conserva la impresión del oleaje. Llenando con detritus madrepóricos, arenas, y restos de vegetales que arrastraron los ríos cuyo cauce se va agotando con agotaron el oro de sus riberas los implacables conquistadores.

Hace más de tres mil años que marinos de Tiro y Sidón amarraron sus naves juntos a esas rocas que ahora están dentro de la Isla de Santo Domingo
Este tema será tratado en otro trabajo

La Paloma Real

 

Narruddin llegó a ser primer ministro del rey.

En cierta ocasión, mientras deambulaba por el palacio, vio por primera vez en su vida un halcón real.

Hasta entonces, Naruddin jamás había visto semejante clase de paloma.

De modo que tomó unas tijeras y cortó con ellas las garras, las alas y el pico del halcón.

“Ahora pareces un pájaro como es debido”, dijo. “Tu cuidador te ha tenido muy descuidado”.

¡Ay de las gentes religiosas que no conocen más mundo que aquel en el que viven y no tienen nada que aprender de las personas con las que hablan!

El Pequeño Pez

 

“Usted perdone”, le dijo un pez a otro, “es usted más viejo y con más experiencia que yo y probablemente podrá usted ayudarme.

Dígame: ¿dónde puedo encontrar eso que llaman Océano? He estado buscándolo por todas partes, sin resultado”.

“El Océano”, respondió el viejo pez, “es donde estás ahora mismo”.

“¿Esto? Pero si no es más que agua…

Lo que yo busco es el Océano”, replicó el joven pez, totalmente decepcionado, mientras se marchaba nadando a buscar en otra parte.

Se acercó el Maestro, vestido con ropas sannyasi y hablando el lenguaje de los sannyasi: “He estado buscando a Dios durante años.

Dejé mi casa y he estado buscándolo en todas partes donde Él mismo ha dicho que está: en lo alto de los montes, en el centro del desierto, en el silencio de los monasterios y en las chozas de los pobres”.

“¿Y lo he encontrado?, le preguntó el Maestro.

“Sería un engreído y un mentiroso si dijera que sí. No; no lo he encontrado. ¿Y tú?”.

¿Qué podía responderle el Maestro? El sol poniente inundaba con sus rayos de luz dorada. Centenares de gorriones gorjeaban felices en el exterior, sobre las ramas de una higuera cercana.

A lo lejos podía oírse el peculiar ruido de la carretera. Un mosquito zumbaba cerca de su oreja, avisando que estaba a punto de atacar…

Y sin embargo, aquel buen hombre podía sentarse allí y decir que no había encontrado a Dios, que aún estaba buscándolo.

Al cabo de un rato, decepcionado, salió de la habitación del Maestro y se fue a buscar a otra parte.

Deja de buscar, pequeño pez. No hay nada que buscar. Sólo tienes que estar tranquilo, abrir tus ojos y mirar. No puedes dejar de verlo.

El Canto del Pájaro

 

Los discípulos tenían multitud de preguntas que hacer acerca de Dios.

Les dijo el Maestro: “Dios es el Desconocido y el Incognoscible. Cualquier afirmación acerca de Él, cualquier respuesta a vuestras preguntas, no será más que una distorsión de la Verdad”.

Los discípulos quedaron perplejos: “Entonces, ¿por qué hablas sobre Él?”.

“¿ Y por qué canta el pájaro?”, respondió el Maestro.

El pájaro no canta porque tenga una afirmación que hacer. Canta porque tiene un canto que expresar.

Las palabras del alumno tienen que ser entendidas. Las del Maestro no tienen que serlo. Tan sólo tienen que ser escuchadas, del mismo modo que uno escucha el viento en los árboles y el rumor del río y el canto del pájaro, que despiertan en quien lo escucha algo que está más allá de todo conocimiento.

Batalla de la Vega Real

La batalla de la Vega Real, también llamada batalla del Santo Cerro o batalla de Jáquimo, tuvo lugar el 27 de marzo de 1495 en la isla de La Española entre una alianza aborigen y las fuerzas castellanas, comandadas por Cristóbal Colón, Bartolomé Colón y Alonso de Ojeda, con la ayuda de aborígenes de Guacanagarix.

En su primer viaje a lo que hoy se conoce como América, Colón descubre La Española en 1492 y ordena instalar la Villa Navidad, que es aparentemente arrasado por el cacique de Maguana, Caonabo, en 1493.

En el contexto de su segundo viaje a América, Cristóbal Colón desembarca en La Española con un contingente militar. Tras un viaje de exploración por Cuba y otras islas, regresa el 29 de septiembre de 1494 a La Española en bastante mal estado de salud.

En el puerto de Villa Isabela se encuentra con su hermano Bartolomé, navegante y militar al que Colón había nombrado adelantado y gobernador de las Indias para que le ayudase en la complicada gestión de una isla en rebeldía de aborígenes o de su propia expedición.

Caonabo, cacique de Maguana, del que los castellanos sospechaban que había arrasado la Villa Navidad, intentó acabar con el Fuerte Santo Tomás, que fue defendido por Alonso de Ojeda.

Tras esto, Caonabo hizo un llamamiento a los principales caciques para crear una alianza y atacar Villa Isabela, pero no consiguió el apoyo del cacique del Marién, Guacanagarix.

Guacanagarix se reunió con Colón y le prometió que él y sus tribus habían permanecido fieles a los castellanos, diciéndole que todos los soldados cristianos que estaban en su región estaban perfectamente atendidos y de salud y le informó sobre la coalición de los otros 4 caciques de la isla para atacarles.

Por el chivatazo y su lealtad a los castellanos, el cacique Bohechío mató a una de sus mujeres y Caonabo secuestró a otra. Tras esto, Guacanagarix se unió a los castellanos para vencer a la coalición aborigen. Alonso de Ojeda partió con una comitiva para capturar a Caonabo.

Ideó un plan que sería utilizado por conquistadores posteriores de manera muy exitosa: internarse en el corazón del territorio enemigo, ganarse su confianza y en un momento de descuido capturarlo.

De esta forma, Caonabo fue hecho prisionero, enviado a la Villa Isabela y presentado a Colón, que decidió enviarlo ante los Reyes Católicos, donde sería tratado como un jefe militar enemigo y no como un simple prisionero.

Sin embargo, Caonabo nunca llegaría a la península ibérica, posiblemente por un naufragio de la nave en el océano Atlántico o porque muriera y fuera tirado al mar.

Al saber de la captura de Caonabo, el resto de caciques decidió atacar la Villa Isabela. El puesto de Caonabo fue ocupado por su hermano, Manicatex.

Al saber del ataque, Colón decide no esperar a que vengan, sino combatir fuera. Para ello, sale de la Villa Isabela con doscientos infantes y con los hombres de Guacanagarix, que le otorga varios cientos de aborígenes.

El ejército contaba además con veinte caballos y otros tantos perros de presa. El lugar de la batalla será la Vega Real, cercana a la actual ciudad de Concepción de La Vega el 27 de marzo de 1495.

El ejército de la alianza aborigen era muy superior en número, pero sería una batalla breve. Bartolomé ordenó que las fuerzas se separasen en dos grupos para atacar a la alianza aborigen por dos flancos, para dar así la impresión de ser muchos más.

Además, Alonso de Ojeda iría con un ataque frontal. Los primeros disparos de los arcabuces, las descargas de ballestas, la visión de los caballos y de los perros de presa, además de la organización del ataque, provocó que los de la alianza indígena huyeran aterrorizados. Manicatex fue capturado.

La mujer de Caonabo, Anacaona, huyó al cacicazgo de su hermano en Xaragua, en el extremo occidental de la isla.

Tras esta batalla, todos los caciques de La Española fueron pacificados por los castellanos, al menos de momento.

Al estar pacificada la Isla en el interior, Colón se adentró en la zona de la Vega Real y fundó Concepción de la Vega, en origen como una fortaleza llamada La Concepción, y que se convertirá en la mina de oro más rica del Caribe.

Fuentes: https://es.wikipedia.org/wiki/Batalla_de_la_Vega_Real

Jovino Espínola

Aparte de algunos veganos de edad, muy pocos dominicanos saben hoy quién fue Jovino Espínola. Los que lo conocimos recordamos de él su apasionado entusiasmo por la historia de su pueblo y su rica memoria llena de recuerdos y anécdotas de La Vega.

Jovino A. Espínola Reyes se ganaba la vida como dentista, pero su verdadera vocación era ser historiador. Nació en 1892 y murió en 1979. Se graduó de odontólogo, junto a su hermano Max, en febrero de 1918, pero desde temprano se dedicó a recoger las memorias de su pueblo natal y, andando el tiempo, comenzó a publicar esos recuerdos en periódicos locales y en algunos diarios nacionales.

Uno de sus hermanos, Pío Espínola, fue escultor. Otro fue el músico Juan Bautista Espínola, muy famoso en su tiempo, quien compuso de más de cien danzas, danzones, valses y merengues, y aunque murió muy joven alcanzó a grabar varias de sus canciones en discos de la RCA Victor en los años 1920s. De la mayoría de esas canciones se conservan sus partituras que esperan ser publicadas y grabadas, aunque ya existe una muestra de su producción en un disco compacto (CD) grabado hace pocos años por una orquesta local dirigida por el progresista Dr. Reynaldo Pérez Stefan.

La obra de Jovino Espínola estuvo dispersa durante más de cuarenta años pues nunca fue recogida por su autor ni por ningún editor. Hace cinco años los jóvenes intelectuales Alejandro Arvelo y Pedro Antonio Valdez decidieron agruparla y publicarla con el patrocinio de la Secretaría de Estado de Cultura que dirige hoy el conocido escritor José Rafael Lantigua.

Arvelo y Valdez entregaron los artículos de Espínola al conocido editor cubano José M. Fernández Pequeño, y en el año 2005 sorprendieron al país con un primer volumen titulado «La Vega Histórica», de 274 páginas y 56 capítulos llenos de novedades y curiosidades que muy pocos veganos recuerdan hoy.

Hace apenas tres meses, durante la Feria Provincial de Libro celebrada en La Vega, los mismos editores, bajo los mismos auspicios institucionales (Ferilibro y Secretaría de Estado de Cultura) pusieron a circular un segundo volumen, más grueso que el primero, con 417 páginas y 95 capítulos, con muchas más historias locales.

A diferencia de la mayoría de las historias de pueblos publicadas en la República Dominicana, que se caracterizan por ser meros ficheros de anécdotas incidentales, simples cronologías, o pobres micro-retratos de personajes, esta obra de Jovino Espínola, cuando se lee en su conjunto, resulta en una verdadera historia social local.

Jovino Espínola probablemente nunca supo que estaba escribiendo una historia social de su pueblo pues su mayor interés estaba centrado en recoger las singularidades del acontecer cotidiano de su ciudad natal.

Muchas de esas singularidades se refieren a la introducción en La Vega de lo que hoy llamaríamos «objetos de civilización» producidos por sociedades industrializadas en el norte del planeta que terminaron difundiéndose por todo el mundo y que al llegar a las sociedades tradicionales o preindustriales produjeron asombro y admiración, y terminaron impactándolas arrastrándolas hacia la modernización y, eventualmente, la globalización.

Espínola sabía que esos objetos habían contribuido a modernizar su pueblo o terminarían modernizándolo. Él los percibía como signos del progreso y por eso en su obra una perspectiva que se repite continuamente es la llegada de los primeros objetos, las «primeras fechas», o los inicios de ciertos procesos tecnológicos, económicos o sociales que quedarían implantados para siempre.

Veamos algunos, como ejemplo: la primera bicicleta que llegó a La Vega; los primeros automóviles; los primeros revólveres; la primera máquina de coser; la introducción de la pluma de fuente o estilográfica; los primeros pianos que llegaron al pueblo; la primera factoría arrocera; el primer refrigerador; la introducción del acordeón; la llegada de la caja registradora y la máquina de calcular; los primeros capotes o impermeables; la instalación de los primeros televisores; la primera fábrica de mosaicos; la fábrica de salchichón; el hipódromo; el primer cinematógrafo y la llegada, años después, del cinemascope; la primera instalación sanitaria. Todo esto solamente en el primer volumen, aparte de muchos otros artículos.

En el segundo volumen, los artículos de Espínola siguen registrando la introducción de esos objetos de civilización o de progreso, así como el inicio de algunos procesos de modernización.

Aquí encontramos la descripción de la experiencia social y colectiva cuando llegó el primer fonógrafo; cuando llegó el ferrocarril por primera vez; cuando llegó el primer aeroplano; cuando llegaron los primeros tipos de alumbrado de las calles; cuando llegó la máquina de escribir; cuando fueron introducidos los primeros fósforos; cuando se instalaron las primeras fábricas de hielo y los primeros aserraderos; cuando se levantaron los primeros molinos de viento; cuando se empezaron a utilizar las gafas o espejuelos; cuando se organizó la primera banda de música y llegaron los primeros instrumentos musicales modernos; cuando rodó la primera carreta; cuando se jugó béisbol por primera vez; cuando el pueblo quedó conectado con el telégrafo y el cable; cuando llegó el primer equipo de aire acondicionado; cuando se instaló la primera imprenta; cuando se exhibió la primera caja de música; y cuando se fabricó la primera bandera nacional que ondeó en el Cibao.

Cada uno de estos hechos está descrito dentro de su propio contexto social, y en este respecto el libro de Espínola se aleja muchísimo de todas las historias locales anteriores pues, si se ve en detalle lo que este autor busca es mostrar con sus descripciones el impacto que tuvieron esos objetos de civilización en la transformación de la sociedad local.

Por ello, Jovino Espínola no descuidó describir costumbres sociales ni dejó de registrar hechos institucionales o fenómenos económicos que, vistos hoy en su conjunto, sirven para tener una idea funcional de la dinámica sociocultural de La Vega de entonces.

Poco a poco, a medida que el lector va recorriendo cada uno de estos capítulos, la imagen que va formándose es la de una aldea agrícola y ganadera que fue haciéndose cada vez más pueblerina a medida que mejoraban sus calles y se ampliaba su comercio, y a medida que la agricultura y el comercio permitían financiar la construcción de nuevos edificios y nuevas viviendas de mejor calidad, hasta llegar a convertirse en una pequeña ciudad bastante completa en sus servicios educativos, sanitarios, comerciales e institucionales.

Una pequeña ciudad con una elite bien educada abierta hacia el exterior, ávida de convertir a su pueblo en un modelo de progreso y desarrollo; una elite organizada (no hay sorpresa, por tanto) en una «Sociedad La Progresista», y en varias instituciones sin fines lucrativos empeñadas en promover la cultura, los deportes, la educación, la salud, las comunicaciones, la agricultura y el comercio.

Espínola le dedica artículos especiales a las bibliotecas de La Vega, las instituciones de servicio, como los hospitales y clínicas, los bomberos, las escuelas públicas y privadas, los hoteles, las orquestas, los bazares de juguetes, el coliseo y los estadios deportivos, las panaderías, las bellas artes, los bares y restaurantes, la cervecería, las iglesias, los circos, los gitanos y los titiriteros.

También aprovecha Espínola para describir procesos sociales importantes como la formación de los barrios pobres y, más tarde, de los primeros «barrios marginados».

Y lo mismo hace para describir costumbres ancestrales como las peregrinaciones al Santo Cerro, los ritos de Semana Santa, la celebración de las navidades y el Año Nuevo, las flores de Mayo dedicadas a la Virgen, el rezo del Rosario, las fiestas a la Virgen de la Antigua, las canciones antiguas, la celebración del carnaval, la organización de comparsas, y los juegos de los días de San Andrés y del Día de los Inocentes.

Falta espacio para hablar en detalle de esta obra excepcional. Vale la pena leerla aunque usted no sea vegano. Le aseguro que aprenderá mucho y podrá saborear un estilo distinto de hacer historia social.

Jovino Espínola probablemente nunca supo que estaba escribiendo una historia social de su pueblo pues su mayor interés estaba  centrado en recoger las singularidades del acontecer cotidiano de su ciudad natal. El libro de Espínola se aleja muchísimo de todas las historias locales anteriores pues, si se ve en detalle lo que este autor busca es mostrar con sus descripciones el impacto que tuvieron esos objetos de civilización en la transformación de la sociedad.

Fuentes :https://www.diariolibre.com/opinion/lecturas/la-vega-histrica-BJDL230155

 

Ramón Cáceres Vásquez

 

 

Ramón Cáceres nació el 15 de diciembre de 1866 en la comunidad de Estancia Nueva, Moca, República Dominicana. Fue político, Presidente y Ministro de Guerra y Marina. Sus padres fueron Manuel Altagracia Cáceres, quien al momento de ocupar la presidencia de la república fue mandado a matar por Ulises Heureaux; y la señora Remigia Vásquez. Contrajo matrimonio con Narcisa Ureña Valencia.

Biografía

Desde su juventud se dedicó a los servicios del trabajo agrícola, en el cual pudo mejorar su crianza de ganado bovino. Su padre quien era un gran político dominicano, seguía la ideología baecista; Cáceres nunca mostró cierto apego a las actividades políticas del país, hasta que su primo Horacio Vásquez le informó acerca de los planes de Lilís, en el cual se decía que éste había ordenado su ejecución. Debido a éste acontecimiento, Cáceres decidió formar parte del grupo que ejecutó a Lilís el 26 de julio de 1899 en la carretera de Moca.

Después de la muerte de éste tirano, Vásquez estableció un gobierno provisional en la ciudad de Santiago, del cual Cáceres pasó a ser Ministro de Guerra y Marina. Después de la renuncia del Vicepresidente de Lilís, Vásquez convocó la Asamblea Plenaria, poniendo como presidente de la república a Juan Isidro Jiménez. Cáceres renunció de su cargo, y luego fue nombrado en Santiago como Delegado en el Cibao. Con el triunfo de Jiménez, Cáceres pasó a ser Gobernador de Santiago.

Durante el gobierno de Carlos Felipe Morales Languasco de 1903 a 1905, Cáceres fue Vicepresidente. El 29 de diciembre de 1905 tras el golpe de estado a Carlos F. Morales Languasco, Cáceres queda como presidente del país, y en 1906 gana la presidencia de la república. Durante su mandato se firma el Modus Vivendi de 1905 y la Convención de 1907. Debido a que hubo muchos sectores que no apoyaron su gobierno, se formaron diversos complots en su contra, y el 19 de noviembre de 1911, un grupo dirigido por Luis Tejera intercepto el coche donde solía pasear con uno de sus ayudantes y el cochero.

Cuando el coche en que paseaba Ramón Cáceres se acercaba al grupo, se produjo un tiroteo. El presidente Cáceres recibió varios disparos que le arrebataron la vida. El general Luís Tejera fue conducido a la Fortaleza Ozama y fusilado.

Gobierno de Ramón Cáceres

Llegada de Cáceres a la presidencia:

Asciende al poder el 29 de diciembre de 1905, a los 39 años convirtiéndose en unos de los presidentes más jóvenes, tras el golpe de Estado al presidente Carlos Morales Languasco. Ramón Cáceres dirigió los grupos horacistas que contribuyeron a la caída del gobierno de Morales Languasco. De esta manera el país volvía a ser controlado por el sector horacista.

Al momento de Ramón Cáceres, asume el poder, el país se encuentra en medio de una crisis política y económica. La deuda del Estado alcanzaba grandes proporciones. Cáceres en un mensaje dirigido al Congreso en 1906 propuso:

Revisar la Constitución y actualizar las leyes que regían la administración pública.
Estimular la inmigración de extranjeros.
Incrementar el apoyo a la educación.

Ratificar lo establecido en el Modus Vivendi como una forma de poder pagar la deuda externa y preservar la independencia.

Para el presidente Cáceres lo prioritario era pagar la deuda externa. Desde que inició su gobierno gestionó acuerdos con los Estados Unidos realizando un plan de ajuste mediante el cual negoció la deuda. Dichas negociaciones culminaron con un nuevo préstamo por la suma de $20 millones de dólares. Como contrapartida se firma un acuerdo financiero llamado Convención Dominico-Americana en mayo de 1907.


Esta Convención ratificaba el acuerdo de 1905 y sus estipulaciones fueron:

El 50% de los ingresos de las deudas iría a un banco de Nueva York.
El 5% para el pago de los empleados.
El 45% se le entregaría al Gobierno dominicano.

El Modus Vivendi de 1905 y la Convención de 1907 constituyen los dos grandes acuerdos financieros de gobiernos dominicanos con el Estado norteamericano. Mediante los mismos, República Dominicana pierde la independencia económica.

Además de lo acordado, se establecía que el Gobierno dominicano no podría modificar las importaciones y exportaciones, ni aumentar su deuda sin el consentimiento del Gobierno norteamericano. También las autoridades de ambos Gobiernos le daría protección al Receptor General De Aduana. Con este convenio quedó lesionada la soberanía dominicana. Gran parte de la población se opuso a este acuerdo.

Ramón Cáceres con el propósito de fortalecer los controles del Poder Ejecutivo, logró que la Asamblea Constituyente hiciera los cambios siguientes a la Constitución:

Anular el cargo de vicepresidente.
Ampliación del período presidencial a seis años.
Se suprimió el Consejo de Secretaría de Estado.

Los gobernantes provinciales dejaron de tener el control militar en sus provincias y sus funciones quedaron reducidas al plano civil.

Se creó una cuenta especial en el presupuesto denominado Cuenta para Generales a las órdenes del presidente de la República.

Con todas estas medidas, Cáceres buscaba mantener el control político y militar del país.

Desde los inicios de su gobierno, Cáceres al igual que sus antecesores, tuvo que enfrentar grupos que buscaban derrocarlos. Uno de los focos guerrilleros más importante que se produjo fue el de la Línea Noroeste, con los jimenistas Desiderio Arias y Demetrio Rodríguez, quienes mantenían el control absoluto de la zona.

Para hacer frente a esta situación, Cáceres se trasladó a Monte Cristi con sus tropas y asesores militares. Prácticamente devastó esa zona, concentrando el abastecimiento de alimentos en determinados lugares y ordenando el traslado del ganado al interior del Cibao en un plazo de 20 días.

Parte de la población se sometió a las medidas, otros emigraron. Las actividades agrícolas y ganaderas se vieron afectada. Sin embargo, el presidente Cáceres logró controlar a losa insurrectos. Usó los mismos métodos en la región sur, logrando reprimir a los caudillos de esa zona.

Una de las tácticas usadas por Cáceres era la de enviar emisarios a los lugares donde los caudillos regionales tenían mayor fuerza, con la instrucción de que se reunieran en un lugar neutral para lograr un acuerdo de paz. Esta reunión era una encerrona, los caudillos opositores, allí presentes, finalmente eran rodeados por el ejército y eliminados del camino.

Durante el mandato de Mon Cáceres se dio mucha importancia a los asuntos militares. Creó un ejército profesional a fin de sustituir a los ejércitos particulares que dirigían diversos caudillos regionales.

Junto a este ejército, reorganizó la Guardia Rural creada durante el gobierno de Morales y la convirtió en fuerza policial para todo el país, llamándola Guardia Republicana, también llamada popularmente como Guardia de Mon. Se caracterizaba porque imponía su autoridad y le era fiel al Presidente.

En su gobierno, Cáceres hizo grandes inversiones en obras de infraestructura, tales como:

Construyó un nuevo ramal del Ferrocarril Central Dominicano.
Construyó puentes y carreteras.
Construyó escuelas, se calcula que de 200 que existían, aumentaron a 526.

Por otra parte, aumentó las líneas telegráficas y organizó el correo, reorganizó la administración del país, creó la Dirección de Obras Públicas, estableció en el país la primera institución de crédito: el Royal Bank of Canadá.

En cuanto a la agricultura, se preocupó por desarrollarla e incentivarla, creando así, la primera Escuela Agrícola, en la ciudad de Moca; también promulgó la Ley de Franquicias Agrícolas, en la cual declaraba como prioridad del Estado todas las inversiones que significaban el desarrollo de la agricultura.

Promulgó un decreto exonerando de impuestos de exportación y fabricación al azúcar que se produjera en el país. Además, favoreció a los inversionistas extranjeros, especialmente a los estadounidenses, a los cuales no solo se les exoneraban de pagos de impuestos, sino que se les concedían tierras y tenían derecho a exportar mano de obra extranjera para abaratar los costos de la producción.

Estas medidas facilitaron grandemente la inversión extranjera, pero perjudicaban al campesino, especialmente a los de la región este, donde se instalaron las grandes compañías de azucarera. Los campesinos propietarios de estas tierras no poseían títulos de propiedad legalizados, por lo cual se vieron obligados a vender sus tierras a bajo precio, o sencillamente, abandonarlas.

Más de dos millones de tareas de tierra, estaban en manos de norteamericanos, italianos, cubanos y españoles, los cuales se destinaban a la industrialización de la caña de azúcar.

A pesar de su interés por incentivar los principales renglones productivos, Cáceres encontró fuertes oposiciones entres sectores que consideraban que esas medidas afectaban sus intereses. Fueron descubiertos varios complots para asesinarlos, hasta que el 19 de noviembre de 1911, lo asesinó un grupo de adversarios dirigidos por el general Luis Tejera

 

Fuentes : https://www.mi-rd.com/Interes/Historia/Ramon_Caceres.html

Fábula de la Cigarra y la Hormiga

Había una vez una cigarra y una hormiga que reaccionaron distintamente al verano.

La primera se propuso disfrutar de lo lindo de la agradable estación, y en tal sentido se la pasaba jugando, riendo, cantando y descansando, mientras que la segunda trabajaba arduamente, acumulando provisiones para tiempos más duros.

Cada día del período estival era lo mismo. La cigarra disfrutaba y la hormiga trabajaba.

Sin embargo, las estaciones se suceden unas a otras y el verano fue dando paso al otoño, cuando la vegetación cede y los alimentos que la primavera y el verano ponen a disposición de todos empiezan a escasear.

Poco a poco esto fue ocurriendo, pero para cuando la juguetona cigarra se dio cuenta, ya era muy tarde; no le quedaba alimento alguno.

Entonces recordó que la hormiga se había aprovisionado bien para las estaciones duras y le pidió que le dejara acompañarla y disfrutar de sus provisiones. Molesta por el descaro, la hormiga le reprochó a la cigarra y le dijo:

-Acaso no viste cuán duro trabajé mientras tú solo jugabas y reías. ¿Cómo te atreves a pedirme tal cosa? Además, en mi casa no hay sitio para ti como bien puedes ver por el tamaño.

De esta forma la cigarra comprendió lo tonta que había sido. Su actitud perezosa y su falta de previsión le impedirían pasar felizmente el otoño y el invierno, para los que aún no tenía un refugio seguro.

Otra versión de La cigarra y la hormiga

Acontecía el verano en el bosque, y todas las criaturas vivían felices de despertar cada mañana bañadas con los rayos del Sol. La yerba era de un verde radiante, las flores mostraban colores hermosos y el agua de los ríos corría con alegría hacia el mar. La cigarra, también se alegraba de celebrar cada mañana el rocío de las plantas y los rayos del Sol. Desde bien temprano en la mañana, entonaba melodías hermosas y así continuaba hasta la llegada de la tarde, e incluso en la noche.

Tanto cantaba la cigarra que los animales del bosque se alegraban con sus melodías y caminaban de un lado al otro bailando al compás de la música. Sin embargo, una pequeña hormiga que habitaba cerca del lugar, apenas tenía tiempo para detenerse a disfrutar las canciones de su compañera la cigarra. Trabaja tanto la hormiga recogiendo alimentos, que desde que amanecía bien temprano hasta que el Sol se ocultaba en el horizonte, no paraba nuestra amiga de buscar provisiones.

“¿No piensas parar un segundo, amiga adorada?” – le dijo la cigarra a la hormiga al verla tan esforzada. “El verano no durará para siempre, querida compañera. Pronto llegará el invierno y debo estar preparada. Tú también deberías hacer lo mismo”. Pero la cigarra no hizo más que reírse con estruendosas carcajadas mientras que la hormiga continuaba transportando frutas y granos al interior de su casita.

Así pasaron los días, las semanas y los meses. La hormiga jamás se detuvo un instante, pero la cigarra continuaba cantando con alegría y despreocupación. Al cabo de un tiempo, comenzó a sentirse un aire frío que bajaba de las montañas, los rayos del Sol no eran tan fuertes y la yerba había perdido su brillo. El invierno había comenzado, y lo que antes era frescura y luz, ahora se convertía en un ambiente gris y muy frío.

La cigarra ya no cantaba tanto como antes, y cuando llegó la noche, la nieve inundó el bosque y repletó las ramas de los árboles sin hojas. Cansada de tanto caminar y sin encontrar un buen refugio, la cigarra llegó a la casa de la hormiguita apartando los copos de nieve del lugar. Con gran esfuerzo tocó en la puerta de su amiga, y como el sonido del viento frío era insoportable, gritó con todas sus fuerzas:

“Amiga mía, por favor. Estoy desvanecida por la fatiga y por el hambre, mi cuerpo no aguantará tanto frío y temo que pueda morir congelada. Ayúdame, necesito comer algo y resguardarme. ¡Por favor!”. Pero la hormiga no le prestó atención a los sollozos de la cigarra, y después de oír durante un tiempo sus plegarias, se acercó a la puerta y le dijo:

“Lo siento, amiga cigarra. Yo trabajé con gran esfuerzo para reunir comida y protegerme del frío, y mientras tanto, ¿Tú qué hacías? ¿En qué empleaste tu tiempo mientras el verano aún era bondadoso?”

“Pues yo cantaba y cantaba acompañada de los rayos del Sol. Era muy feliz, pero ahora ya no tanto”.

“Entonces, si te dedicaste a cantar todo este tiempo bajo el Sol, ahora te toca bailar al compás del frío. Eso le pasa a los holgazanes como tú”.

Y dicho aquello, la hormiguita se alejó de la puerta para continuar con su cena y disfrutar del calorcito tan agradable que le brindaba su casita. ¿Y la cigarra? Pues no tuvo más remedio que pasar un duro invierno rodeada de nieve, pero estamos seguros que aprendió su lección de una vez y por todas.

Es así, queridos amigos, el tiempo es oro y debemos saber aprovecharlo. No lo desperdicien.

 

Fuentes: https://www.chiquipedia.com/fabulas-infantiles/fabulas-largas/la-cigarra-y-la-hormiga/

Fábula del León y el Ratón.

 

Después de un largo día de caza, un león se echó a descansar debajo de un árbol. Cuando se estaba quedando dormido, unos ratones se atrevieron a salir de su madriguera y se pusieron a jugar a su alrededor. De pronto, el más travieso tuvo la ocurrencia de esconderse entre la melena del león, con tan mala suerte que lo despertó. Muy malhumorado por ver su siesta interrumpida, el león atrapó al ratón entre sus garras y dijo dando un rugido:

– ¿Cómo te atreves a perturbar mi sueño, insignificante ratón? ¡Voy a comerte para que aprendáis la lección!

El ratón, que estaba tan asustado que no podía moverse, le dijo temblando:

– Por favor no me mates, león. Yo no quería molestarte. Si me dejas te estaré eternamente agradecido. Déjame marchar, porque puede que algún día me necesites –

– ¡Ja, ja, ja! – se rió el león mirándole – Un ser tan diminuto como tú, ¿de qué forma va a ayudarme? ¡No me hagas reír!.

Pero el ratón insistió una y otra vez, hasta que el león, conmovido por su tamaño y su valentía, le dejó marchar.

Unos días después, mientras el ratón paseaba por el bosque, oyó unos terribles rugidos que hacían temblar las hojas de los árboles.

Rápidamente corrió hacia lugar de dónde provenía el sonido, y se encontró allí al león, que había quedado atrapado en una robusta red. El ratón, decidido a pagar su deuda, le dijo:

– No te preocupes, yo te salvaré.

Y el león, sin pensarlo le contestó:

– Pero cómo, si eres tan pequeño para tanto esfuerzo.

El ratón empezó entonces a roer la cuerda de la red donde estaba atrapado el león, y el león pudo salvarse. El ratón le dijo:

– Días atrás, te burlaste de mí pensando que nada podría hacer por ti en agradecimiento. Ahora es bueno que sepas que los pequeños ratones somos agradecidos y cumplidos.

El león no tuvo palabras para agradecer al pequeño ratón. Desde este día, los dos fueron amigos para siempre.

MORALEJA:
– Ningún acto de bondad queda sin recompensa.
– No conviene desdeñar la amistad de los humildes.

 

Jarabacoa donde siempre es Primavera

¿De dónde nace el nombre de Jarabacoa y cuántos Generales han nacido en esa tierra?

Superficie Total
665,88 kilómetros² (km²). Altitud Media 529 metros sobre el nivel del mar (msnm).

Población Total
90 mil habitantes aproximadamente.
Densidad 135,16 hab/km². Gentilicio Jarabacoense.

Huso horario UTC-4. Código postal 41000. Fiestas mayores 16 de Julio. Fiestas patronales. Patrona Nuestra Señora del Carmen. Tiempo : 22 °C, viento del E a 13 km/h, humedad del 86 %

Etimología
El nombre del municipio se compone de las palabras Jaraba y Coa, lo cual se supone conlleva el aproximado significado de Tierra de Fuentes de Agua.

Localización
La población se encuentra a 2 horas de Santo Domingo a velocidad promedio, en un recorrido de 130 km por la Autopista Duarte, y 21 km por la carretera Federico Basilis.

Geografía
Ubicado en el mismo centro de la cordillera central, Jarabacoa se levanta en una altiplanicie de 529 msnm.

Clima
Esta localidad presenta un clima tropical lluvioso; aunque está atenuado debido a su altitud, unos 500 metros sobre el nivel del mar. Presenta una temperatura promedio anual de 22 °C (72 °F) y lluvias abundantes durante casi todo el año. Tres son los principales ríos que pasan por Jarabacoa: El Yaque del Norte, el Jimenoa y el Baiguate. El municipio posee también tres impresionantes saltos de agua: el Salto de Jimenoa 1, Salto de Jimenoa 2 y el Salto Baiguate, y constituye la vía de acceso principal hacia el Pico Duarte (el más grande de las Antillas con 3.175 msnm).

Jarabacoa y su historia

Para hablar de su historia de Jarabacoa es necesario navegar un poco en sus antecedentes, ya que, como su nombre lo indica, proviene etimológicamente de los primeros indígenas que habitaron esta zona.

Su nombre está compuesto por los nombres JARABA – COA; según cuentan algunas anécdotas de antiguos habitantes del pueblo, Jarabacoa significa Tierra entre los Ríos Jimenoa y Yaque del Norte. El primer pueblecito que se fundó a orillas del río Jimenoa en lo que hoy es Hato Viejo donde vivía una india a la que llamaban Jaraba.
Jaraba; según datos históricos, es el nombre que lleva un municipio de España, en la provincia de Zaragoza, que tiene unos 332 habitantes que viven de la agricultura.

Coa: es el nombre indígena de un tipo de pala que utilizaban los aborígenes para labrar la tierra. De ahí que, al formar la palabra Jarabacoa, queda reflejada una connotación muy especial que la vincula estrechamente al significado semántico del vocablo. La historia de este singular pueblo que adopta la categoría de turístico por la gran riqueza natural que posee en sus entrañas, comienza hace más de cien años.
Jarabacoa es el fruto de la emigración producida por los frecuentes enfrentamientos por los que atravesó la República Dominicana en el siglo XVIII. Son muchos los personajes que este humilde pueblo ha aportado a la historia dominicana, destacándose entre ellos el Generales José Durán, Norberto Tiburcio, Daniel Batista Rodríguez y el guerrillero Mario Nelson Galán, fieles defensores de la soberanía del país por cuya causa cayeron abatidos.

General Norberto Tirbucio Durán
Fue un militar restaurador, luchó en San Cristóbal, Baní, El Maniel y San Juan. Oficial del Estado Mayor de Luperón, militó en el Partido Azul.

En el 1878 conjuntamente con el general Cándido de Vargas y durante siete meses realizaron hazañas increíbles en la gloriosa «Revolución de los Pinos», que ayudó a sepultar definitivamente el baecismo. Una avenida de Jarabacoa, La Vega, lleva su nombre.
En el periodico Hoy del julio del 2005 «…en el 1878 los generales Cándido de Vargas y Norberto Tiburcio durante siete meses realizaron hazañas increíbles en la gloriosa «Revolución de los Pinos», que ayudó a sepultar definitivamente el baecismo antiduartiano y extranjerizante.»

La Avenida que conduce a la Confluencia de los ríos Yaque del Norte y Jimenoa, en honor su nombre.

General de los Ejércitos de la República y Primer Diputado La Vega, GENERAL DANIEL BATISTA RODRÍGUEZ. La avenida desde La Colonia hasta el cruce de la carretera a Manabao, en honor lleva su nombre.

Mario Nelson Galán Durán

(Nació en La Vega, 21 de septiembre 1946 y murió en Los Mogotes, Villa Altagracia, 22 de marzo de 1973), héroe dominicano conocido por ser combatiente en la Guerrilla de «Playa Caracoles» bajo las órdenes del Comandante Francisco Alberto Caamaño Deñó.

Fue un revolucionario dominicano formado en las filas del Movimiento Revolucionario 14 de Junio (1J4), agrupación formada por el Doctor Manuel Aurelio Tavárez Justo (Manolo) para luchar contra la tiranía de Rafael Leonidas Trujillo Molina. Hay una calle en su honor.

Ha sido bautizada por el poeta con los nombres de Bella Perla del Cibao, Rinconcito Sutil rodeada de montañas, las cuales se elevan imponentes a la vista de quien lo visita para hacer de su estancia una grata compañía con sus encantos.

Desde el principio de la nueva era, se han creado varias interrogantes sobre el nombre dado a este sutil pueblo, sin que hasta ahora hayan podido demostrar científicamente sus hipótesis, quedándose, más bien, en la especulación o en la narración de fábulas y leyendas.

Hay una ya conocida y que atribuye el nombre a una india llamada Jaraba; la otra, poco conocida en nuestro pueblo, escrita por el destacado escritor, Jesús de Galíndez, en la cual se atribuye el nombre a un español llamado Juan de Jaraba.

PRIMEROS POBLADORES

Dice el Presbítero Francisco Pablo de Amézquita, en un informe sobre el incendio de La Vega de 1805, preparado en 1822: “Todos los edificios, que eran de madera, excepto la iglesia y dos casas de pared sólida, fueron reducidos a cenizas. Talados los campos inmediatos, saqueadas las haciendas de crianzas; y de los vecinos, parte prisioneros y conducidos al Guarico, hoy Cabo Haitiano; parte emigrados a las Islas vecinas; y parte retirados a pasar dentro de la espesura de los bosques una vida salvaje”.

“Muchos de los que abandonaron La Vega, buscando refugio en las montañas de Jarabacoa, no volvieron más a vivir a la ciudad y prefirieron construir sus viviendas en Jarabacoa, temerosos de que pudiera repetirse tal desgracia. Todavía, después de diez años de ocurrido aquel hecho, muchos temían volver”. (Guido Despradel y Batista “Historia de la Concepción)”.

PRIMERAS FAMILIAS

En un documento de títulos de propiedad de tierras en Jarabacoa de los años de 1794 y 1795, se habla de las familias Rodríguez y Durán, las cuales poseían propiedades en Jarabacoa. Pero cuando este pueblo empieza a tomar estatura de aldea o colectividad de individuos, es a principios del siglo XIX con la llegada de españoles y franceses que buscaban donde refugiarse de las guerras e invasiones haitianas.

Dicía expresidente de la República Dr Joaquín Balaguer (Fallecido) en su obra La Isla al Revés, que “cuando ocurren las primeras excursiones haitianas sobre la parte española de la isla, la de Toussasint Louverture, en 1801, y la de Dessalines en 1805, las familias de raza española que residían en la isla, buscaron refugio en la emigración hacia países vecinos como: Cuba, Puerto Rico, Venezuela, o en las zonas montañosas del país”.

Y más adelante, dice Balaguer: “…una gran parte de estos blancos fueron los que se refugiaron en las estribaciones de la Cordillera Central (tánico, Sabana Iglesias, El Rubio, San José de las Matas, La Llanada, Manaban, Constanza, etc.)”.

Dr. Joaquín Balaguer: La Isla al Revés. (Tercera edición, 1985.).
“De la destrucción de La Vega, en fue el 2 de diciembre de 1562 (Un fuerte terremoto destruyó casi por completo la villa de La Vega, por lo que los colonizadores decidieron levantar otra villa en el lugar donde hoy se encuentra Concepción La Vega, a 125 kilómetros de Santo Domingo, capital de la República Dominicana) >, resultó, en gran parte, el poblamiento y fundación de Jarabacoa, por lo que conviene ampliar más este hecho.”

“Un año después de los haitianos constituir su Estado independiente, decidieron invadir la parte oriental de la isla, la cual se mantenía como colonia francesa, bajo el gobierno de Ferrand”.
“Al considerar los haitianos que la colonia francesa de Santo Domingo representaba un peligro para la estabilidad del Estado naciente, iniciaron la invasión, a finales del mes de febrero de 1805”.

“El general Henri Christophe, o Enrique Cristóbal de Haití (Isla de San Cristóbal). Entra por el Norte y el general Jean Jacques Dessalines entra por el Sur. Ambos se reúnen en Santo Domingo, pero tienen que huir unos días más tarde, tomando el camino del Cibao.

El general Jean Jacques Dessalines, en su regreso hacia Haití incendió la ciudad de La Vega y otras ciudades del Cibao. Este hecho, es decir, la destrucción de La Vega, lo que marca el inicio del poblamiento masivo del pueblo de Jarabacoa”.

“Gran parte de la población vegana se marchó a las montañas, al ser incendiada la ciudad, y construyen en estos montes sus refugios y chozas.

Fuente: El COMSESO y Pedro Diógenes Espinal

Fuente:https://elpregonerord.com/de-donde-nace-el-nombre-de-jarabacoa-y-cuantos-generales-han-nacido-en-esa-tierra/