Comadronas, Nodrizas y algo mas PDF Imprimir
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Hoy desempolvaremos de nuevo las paginas amarillentas del tiempo y nos transportaremos a un pasado no tan lejano, que reposa vivamente en las mentes de muchos de nuestros ancianos padres y abuelos. Niños del ayer que hoy nos traen a colación dentro de sus pacienzudas platicas a las nodrizas, comadronas y otros tantos etcétera que envolvían el cuidado del lactante de aquellos tiempos ya pasados.

Lo primero que vamos a tratar es sobre las comadronas y las parteras, mujeres estas que efectuaban casi la totalidad de los partos que se hacían en el País. Estas tanto podían poseer títulos académicos que le avalaran para tal fin o solo poseer como la gran mayoría, conocimientos empíricos que pasaban de generación en generación y de boca en boca los cuales contenían el fruto de las experiencias adquiridas por la simple vivencia y observación.

En los campos donde las parteras en su totalidad eran empíricas vemos que se daban interesantes peculiaridades como lo eran las de viajar estas a pie toda la distancia que le separara de la parturienta, sin importar las condiciones del terreno ni la distancia. Sobre este aspecto una vieja partera de Villa González nos asevero que hacían esto para evitar todo tipo de contacto con burros o caballos, a los cuales de manera muy lógica relacionaban con el " pasmo" (tétanos) ya que para esos tiempos no existía la vacuna contra esta mortal enfermedad.

Otras de las creencias en cuanto a la asepsia se refiere, era el de la partera fumar cigarros y "regar" el ambiente con el humo de este por toda la habitación y sobre todo donde se encontraba la parturienta, para "DESINFECTAR" toda el área.

En cuanto al recién nacido (en los campos), después que se le cortaba el ombligo, se procedía a ponérsele sobre el mismo un emplasto de tabaco confeccionado con mascaduras -con saliva- o aceite de palo para curarle el ombligo y de paso supuestamente evitar infecciones.

En las ciudades existían las comadronas las cuales podían ser tanto empíricas como graduadas. En el caso de Santiago de los Caballeros, en los primeros decenios del siglo XX existían tres legendarias mujeres las cuales se graduaron para tales fines en la Universidad de Santo Domingo, ciudad a la cual viajaban a caballo de manera periódica en un recorrido que duraba unos tres días durmiendo generalmente a la intemperie. Los nombres de dichas damas eran Doña Melania Pichardo de Saleta, Dolores N. Díaz y Ana Flores.

Estas comadronas profesionales en caso de solicitárseles daban cuidados prenatales, dándole seguimiento así a todo el embarazo. En caso de existir complicaciones pre o post-natales estas recurrían inmediatamente a un medico, para superar los imprevistos que tuvieran fuera de su alcance.

Después de efectuado el parto, venia el periodo de "los 40 días de riesgo", el cual era muy semejante en los campos y la ciudad. Durante el precitado lapso la mujer se aislaba totalmente en una habitación cerrada durante nueve días , pasado esto podía sentarse en una acojinada mecedora para volver de nuevo a la habitación. Otra peculiaridad era de tapárseles los oídos con algodones por razones desconocidas y no podía esta tampoco lavarse la cabeza hasta salir del riesgo para evitar el "pasmo"

En cuanto a la alimentación de la recién parida, vemos que cada día del riesgo se le daba de comer un espeso caldo confeccionado con una gallina entera, dándosele lo que sobrase de carne a comer en la noche. Con esto se trataba de asegurar una buena ingesta de proteínas, necesarias para producir abundante leche materna.

En los casos que la madre tuviera muy poca o ninguna leche se recurría generalmente al auxilio de una nodriza, la cual era también una recién parida con abundante producción láctea con la que alimentaba a su crío y al niño de la madre que no poseía leche. En los campos y algunos barrios periféricos de Santiago, se efectuaba a nivel de comadreo y amistad, en esos casos la nodriza era llamada "Mama de leche" y los críos que compartían la alimentación "hermanos de leche".

En la ciudad era muy común el pago de dichos servicios, el cual era ofrecido por mujeres conocidas y sin enfermedades visibles. El proceso de amamantamiento era supervisado por la madre del recién nacido, ya que era un requisito inviolable la rigurosa desinfección del seno de la nodriza con jabón de cuaba y alcohol.

Existían dos formas en las cuales las nodrizas prestaban sus servicios, uno de ellos era la visita a domicilio a la casa de los interesados cada 2 o 3 horas para amamantar al neonato, y la otra manera era mudar la nodriza a la casa de la también recién parida junto con su hijo, para que alimentara el niño de la casa.

Además de la leche humana, existían otros recursos alimentarios como era el de aguar leche condensada o la famosa leche de burra, procediéndose a amarrar dicho animal que era comprado o alquilado para tales fines, y de esta manera ser periódicamente ordeñado.

Otros recursos muy utilizados, aunque no eran precisamente alimentarios lo era el de las tisanas, las cuales eran utilizadas cuando el niño despertaba de madrugada. Estas eran de hojas de "ferogoza", "Juana la Blanca", "Toronjil" "hierba buena" etc. Estas tisanas se dejaban preparadas en una mesita donde estaba el biberón y una lampara de gas kerosene encendida sobre la cual se montaba mediante un simple adaptador encima del tubo de cristal, la pozuela donde estaba la tisana la cual de esta manera se mantenía tibia durante toda la noche....

Fuentes: Archivo Histórico de Santiago.