30 de Mayo de 1961: Muerte de Trujillo PDF Imprimir E-mail
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Viernes, 30 de Mayo de 2008 20:55

30 de mayo de 1961:
Ajusticiamiento del Tirano

Había diferentes grupos complotando para asesinar al tirano, dos de estos grupos eran: el de Moca liderado por Antonio de la Maza y el de Santo Domingo liderado por Juan Tomás y Modesto Díaz. El complot fue planificado en dos partes: primero la eliminación física de Trujillo y después el Golpe de Estado para sacar a los Trujillo del poder y llamar a elecciones.

La primera parte fue un éxito:
El 30 de mayo el Teniente Amado García Guerrero avisa que Trujillo va a San Cristóbal a visitar una amante, sería el tercer intento del mes. Una parte de los conjurados se reúnen en casa de los Díaz y de allí van a la casa de Salvador Estrella en la calle Mahatma Ghandi No. 203, desde allí parten, son tres automóviles: el Mercury de Salvador Estrella con Roberto Pastoriza al volante, quien se colocaría como la última línea en la avenida; el Oldsmovil negro de Antonio de la Maza, con Huascar Tejeda al volante acompañado por Pedro Livio Cedeño, estos se colocarían unos metros antes que Pastoriza; por último el Chevrolet de Antonio de la Maza, preparado especialmente, con Antonio Imbert al volante y Antonio de la Maza al lado, detrás Amado García Guerrero y Salvador Estrella, estos se colocarían frente al Teatro Agua y Luz, para iniciar la persecución.

La espera fue larga, pero la inquietud fue disipada por las dos visitas valientes y oportunas de Miguel Ángel Báez, quien les informó que no se desesperaran que Trujillo venía. Alrededor de las nueve y media de la noche el tirano fue perseguido, interceptado y ajusticiado.

La segunda parte del plan fue frustrada:

El General José René (Pupo) Román, al momento jefe de las Fuerzas Armadas estaba a cargo de movilizar los militares para la ejecución del Golpe de Estado, inmediatamente Juan Tomás Díaz y Luis Amiama Tió le enseñasen el cuerpo sin vida de Trujillo, pero a pesar de estar enterado del hecho, desapareció junto al General Arturo Espaillat.

Arturo Espaillat (navajita) conocido personero del régimen estaba en el restaurante Pony ubicado en la avenida al momento del tiroteo, acudió al lugar, verificó los hechos y se trasladó a la casa del General Román a dar la voz de alerta y éste partió con él. Las diligencias de los héroes por localizar al General Román fueron en vano y las consecuencias fueron inevitables. A pesar de que el General Román, casado con una sobrina de Trujillo, continúo en su cargo y rindió homenaje al tirano durante los funerales, su complicidad en la trama fue descubierta, fue apresado, torturado sin compasión y desaparecido.

El destino de los héroes estaba sellado, Pedro Livio Cedeño estaba herido y fue llevado a la Clínica Internacional, el carro de Salvador Estrella quedó abandonado en la avenida, así como una pistola de Antonio de la Maza, el cadáver de Trujillo estaba en el carro de Antonio de la Maza en la marquesina de Juan Tomas Díaz. A las pocas horas los héroes ya estaban identificados, fueron perseguidos y finalmente asesinados por el aparato militar trujillista, de los conjurados sobrevivieron Luís Amiama Tió, Eduardo Antonio García Vásquez y Antonio Imbert Barreras.

Al fracasar la segunda parte y no poder establecer un nuevo orden político, Juan Tomás se refugia junto a Antonio de la Maza en la casa del Dr. Robert Read Cabral desde allí salen y enfrentan a las huestes trujillistas y cae junto a Antonio en un combate desigual con las fuerzas del SIM el 4 de junio en la Av. Bolívar frente a la Ferretería Read. Sus cadáveres fueron exhibidos y luego desaparecidos.

El teniente Amado García Guerrero fue herido en un pie, se refugió en casa de su tía y murió heroicamente en combate con las fuerzas del SIM, el 2 de junio. La casa donde se alojada fue destruida por los proyectiles, el cuerpo de Amadito fue exhibido y luego desaparecido.

Miguel Ángel Báez Díaz y los hermanos de la Maza (Ernesto, Bolívar, Mario y Pablo) fueron asesinados en las cárceles de torturas de la 40 y el 9, sus cadáveres fueron desaparecidos.

Antonio Imbert Barreras y Luis Amiama Tió sobrevivieron escondidos hasta la salida de los Trujillo del país.

El ajusticiamiento del tirano provocó una aguda crisis política y agravó la crisis económica. A pesar de la inestabilidad, la familia Trujillo intentó permanecer en el poder tratando que Ramfis Trujillo dirigiese el gobierno usando como instrumento a Balaguer. Esto no fue posible porque a Balaguer se le consideraba como un continuador de la tiranía trujillista.

El 18 de noviembre de 1961, a seis meses del ajusticiamiento, Ramfis y sus secuaces ejecutan el plan para asesinar a los héroes del 30 de mayo, antes de su salida inminente del país.

Modesto Díaz Quezada, Pedro Livio Cedeño, Huascar Tejada Pimentel, Roberto Pastoriza Neret, Salvador Estrella Sadhalá y Luis Manuel Cáceres Michel fueron trasladados al Palacio de Justicia, con la excusa de que debían ir con el fiscal al lugar del ajusticiamiento para aclarar algunos detalles.

Al llegar al Palacio de Justicia, tal como le habían explicado fueron llevados a la avenida y regresados al Palacio. Desde allí serían regresados a La Victoria, algunas de las viudas allí presentes, observaron como el autobús que los transportaban giro en dirección al Sur y se preguntaron preocupadas a donde los llevarían. Se dirigían a la Hacienda María donde fueron asesinados uno por uno, colocados como blancos de práctica de tiro, desde una plataforma de cemento sobre la piscina. Se presume que sus cuerpos fueron lanzados al mar.

Ni los asesinos materiales de los héroes del 30 de mayo, ni sus colaboradores han recibido ningún tipo de condena, ni social, ni moral, ni económica, ni judicial.

El 19 de noviembre Ramfis y sus secuaces, saquearon los bancos y huyeron del país con una fortuna incalculable.

Después de la salida de los Trujillo, el presidente Balaguer enfrentó una huelga en diciembre, en enero se vio obligado ha asilarse en la Nunciatura Apostólica, salió del país en marzo de 1962.