Muerte Cacique Enriquillo PDF Imprimir E-mail
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El 27 de septiembre 1535 fallece el indómito cacique Enriquillo, quien se encontraba residiendo en Azua y padecía de tuberculosis desde el mes de agosto de ese mismo año.

Enriquillo era un aborigen nativo de la isla de Quisqueya que fue llevado a Padre Las Casas, siendo todavía un niño, al convento de los Franciscanos, ubicado en una villa española llamada de la Vera Paz, con fines de conversión a la religión cristiana.

Allí fue convertido y  bautizado con el nombre de Enrique, al que posteriormente se le agregaría el apodo de Enriquillo. Por su alto grado de inteligencia y habilidad, aprendió correctamente la lengua española y asimiló las costumbres de los habitantes.

Ya hombre, se casó con Mencía,  nieta de Anacaona, cacica ahorcada en la ciudad capital por el gobernador español Nicolás de Ovando. Enriquillo perteneció al repartimiento otorgado a Francisco de Valenzuela, en la villa de San Juan de la Maguana. Ese repartimiento comprendía 46 indios, de quienes Enriquillo era el cacique.

Francisco de Valenzuela dispensó un trato moderado a los indios asentados en sus predios, pero a su muerte le sucedió su hijo Andrés, persona de dudosos principios morales.

Éste confería un trato odioso y despreciable a los indios, para los que no guardaba ningún tipo de consideración ni respeto. Debido a que no compartía la libertad que su padre había concedido a los indígenas, desde que tuvo el dominio de la hacienda los sometió a una cruel explotación.

Andrés de Valenzuela, envalentonado por el apoyo cada vez más incondicional que le ofrecían las autoridades españolas y atraído por la sin igual belleza de Mencía, llegó al extremo de enamorarla y seducirla. Enriquillo se quejó ante Valenzuela, pero éste, en lugar de reconocer su error, lo injurió y lo golpeó.

Mientras tanto, ya rechazado por Mencía, Valenzuela, en represalia por la protesta del indio, incrementó la represión contra los nativos, lo que agudizó al máximo las contradicciones entre los aborígenes y el encomendero.

Enriquillo inició un amplio recorrido por los diferentes asentamientos aborígenes, en el que recogió los puntos de vistas de caciques como  Villagrán, Matayco, Incaqueca, Gascón, Vasa, Maybona y Tamayo. 

De esa manera, por los años 1519-1520 los indios iniciaron una caminata nocturna que los llevaría a las montañas de Bahoruco, tierras que habían sido propiedad del padre de Enriquillo, e iniciaron una lucha que se prolongaría por varios años sin que los españoles, que emplearon toda clase de armas y tácticas de guerra, pudieran vencer a los guerrilleros indígenas.

Enriquillo, que había aprendido táctica militar con los españoles, preparó un plan de guerrilla consistente en tres normas básicas:

Primero, instruyó a los indios para que antes de retirarse a las montañas llevaran consigo todas las armas que fueran capaces de arrancarles a los españoles.

Segundo, atacar desde lo alto de las montañas con piedras y otros materiales sólidos que dificultaran la lucha frontal con los españoles.

Tercero, colocó a los caciques más valientes en los lugares más escarpados de las montañas,  y a las mujeres, ancianos y niños los llevó a lugares seguros para evitar el acceso de los españoles a los mismos.

El primer enfrentamiento entre españoles e indios se libró en un desfiladero, en una región cercana al lugar que hoy lleva el nombre del cacique redentor. Los españoles estaban comandados por Andrés de Valenzuela, quien en la refriega fue apresado por los indios, pero se lo dejó en libertad en honor a su padre, quien había tratado humanamente a los indígenas.

Luego del ataque de Valenzuela, se produciría un segundo, esta vez de la Real Audiencia, quien llevó tropas mejor armadas y con suministros para combatir varias semanas si era necesario. Empero, los españoles eran recibidos por cargas de piedras que arrollaban caballos y jinetes  dejándolos a mansalva de los indios.

Las batallas entre indios y españoles se prolongaron por varios años, hasta que finalmente  con la paz de Barrionuevo, tratado firmado en 1533 por el cacique y el español depositario de ese apellido, llegó a su fin la cruenta guerra del Bahoruco.

Finalmente se consigna que Enriquillo murió el 27 de septiembre 1535 en la ciudad de Azua tras padecer de tuberculosis desde el mes de agosto de ese mismo año.

Enriquillo es conocido a través del relato novelesco de Manuel de Jesús Galván, el que se publicó por primera vez en el año 1882.